Justo ahora que hablamos sobre aula de aprendizaje, todas esas características me hacen pensar sobre los cambios que ha tenido la educación superior durante los últimos años y en tan poco tiempo. Se han modificado los planes de estudios y políticas educativas gracias a las reformas educativas, y después vino la inversión para infraestructura institucional y sobre todo virtual. La educación a distancia se vio apoyada por el uso, desarrollo y aplicación de cursos en línea. El simple hecho de comenzar con el mismo es un gran paso a adoptar la innovación en nuestro sistema tal como Blanco y Messina mencionan: “la innovación implica repensar todo el orden establecido y propender a su mejora.”
Al menos me gusta pensar que estas innovaciones en la educación a distancia por medio de las plataformas virtuales no son sólo una invención que, como se dice coloquialmente, se sacó de la manga, sino que dichos cambios se dieron para alcanzar un avance en el sistema hacia su plenitud, tanto de su orden como su sistema. Curiosamente, lo antes mencionado es una de las características mencionadas por Blanco y Messina.
Sin embargo, la innovación no puede hacerse presente si no cuenta con el apoyo y aceptación de los usuarios de los sistemas ya transformados; caso peculiar que me ha tocado experimentar a través de los años con las plataformas y el grupo de docentes durante estos años. Sienten que el trabajo se les doblega, que sus objetivos de aprendizaje no se logra, que la interactividad humana se pierde y muchas otras cosas que escucho respecto al uso de de tecnologías para generar una educación a distancia.
Personalmente creo que el tener la aceptación es parte fundamental del proceso de transformación, pero ¿qué sucede con la transformación de actitud entre los docentes y los estudiantes? Al menos esa ha sido mi experiencia, ¿cuál es la actitud que sus compañeros tienen respecto a la educación a distancia mediada con plataformas?
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